El mejor mantecado de Avilés,
Tradición, técnica y mucho cariño en su primer gran concurso
El mantecado de Avilés sigue demostrando que es mucho más que un dulce tradicional: es parte de la identidad de la ciudad. Y así quedó claro en la primera edición del concurso para no profesionales, una cita que reunió a cuarenta participantes y que ha nacido con vocación de quedarse.
El certamen, impulsado por Ultramarinos La Avilesina, el Hotel Palacio de Avilés y la Confitería Galé, sorprendió por el altísimo nivel de los participantes. El jurado no lo tuvo nada fácil: los matices entre unos mantecados y otros eran sutiles, lo que obligó a una cata minuciosa y muy exigente.
Finalmente, el primer puesto fue para Rubén López, que conquistó al jurado con una receta en la que la técnica y el mimo fueron clave. Su secreto, según explicó, está en “pomar bien la mantequilla, añadir los huevos uno a uno y tamizar la harina”, además de un ingrediente imprescindible: el cariño.
Junto a él, completaron el podio Digni Villa y Paola Suárez Redondo, dos propuestas muy diferentes pero igualmente destacadas. Villa, de 79 años, defendió la importancia de la materia prima —especialmente los huevos caseros— y de mantener la esencia de las recetas de siempre. Por su parte, Suárez puso en valor el componente familiar de la repostería, reconociendo el papel de su madre como inspiración.
Más allá de los ganadores, el concurso dejó una imagen clara: el mantecado sigue muy vivo. Desde quienes cuidan cada detalle de la receta tradicional hasta quienes se animan por primera vez, todos comparten una misma pasión por este dulce tan representativo.
Entre los participantes hubo perfiles muy variados: desde aficionados habituales a certámenes hasta debutantes, pasando por quienes apuestan por ingredientes de proximidad como huevos camperos o mantequilla asturiana. Incluso hubo quienes reinterpretaron el formato, presentando propuestas diferentes sin perder la esencia.
El éxito de esta primera edición ha sido tal que el Ayuntamiento ya ha confirmado su incorporación al programa oficial de las fiestas de El Bollo el próximo año. Una decisión que refuerza la importancia de este concurso como escaparate del talento local y como homenaje a una de las joyas de la repostería avilesina.
Porque si algo ha quedado claro es que el mantecado de Avilés no solo se mantiene, sino que evoluciona sin perder su alma: la de una receta sencilla, hecha con buenos ingredientes, técnica y, sobre todo, mucho cariño.